1992, 13 años tenía yo. Ese año Olaf Ladousse publicó el primer numero de Que suerte! Desde aquel año hasta ahora religiosamente ha seguido publicando el fanzine con una palabra como motivo dominante de cada historia.
Cada año recibes expectante en tu buzón el pequeño sobre marrón con el sello de unos de los personajes caracteristicos de Olaf. Dentro una tarjeta serigrafiada y un mensaje de Olaf te conminan a comenzar con premura (en mi caso especialmente, dada mi lentitud) la historia en torno al tema elegido en esa ocasión. Blanco y negro, mudo, narrativo. Esa son las únicas premisas a las que está circunscrita la propuesta, a partir de ahí tu decides por donde y como transitarán tus dibujos.
Unos meses después de haber terminado y enviado los dibujos te llega la invitación por mail para la presentación. Bar La aguja en Lavapiés. Allí se dan cita aquellos que en la distancia han moldeado sus criaturas.
La palabra resuena a modo de invocación y se materializa mediante la tinta. Los que fueron creados por diferentes autores, se muestran esta vez como la quimera bicolor, el monstruo de papel conformado por mil partes envuelto en el tacto rugoso de su portada, trascendiendo la mera acumulación de partes conformando un compendio del imaginario colectivo que danza en torno a la palabra, a una idea. Una idea que comenzó su singladura unos meses atrás, y ahora, rodeada de aquellos que la moldearon, te maravilla con la multiplicidad de formas que ha tomado de la mano de la miríada de padres y madres que le dieron luz y está lista para irse a vivir a cualquier hogar que la desee.
Desconozco el numero de gente que habrá colaborado a lo largo de todos estos años, si habrá alguno aparte de Olaf que haya dibujado en cada uno de los números. Pueden gustarte mas o menos los dibujos de cada uno de los colaboradores pero lo que resulta encomiable es la perseverancia, pasión y evidente falta de hastío que posee Olaf para seguir con algo que comenzó hace ya 18 años, más aun teniendo en cuenta que se trata de algo que no le reporta ningún beneficio económico, aunque supongo que si emocional. Y no es eso finalmente lo único importante? Jorge, amigo y editor del fanzine Paga Extra me decía que si la gente decide gastase el dinero en sus hobbys él se lo gastaba en los suyos y estos eran editar fanzines, libros o cualquier cosa que se le ocurra, por ello decidió sacar el Paga extra gratuitamente. Una concepción atrofiada de la gratuidad por parte de algunas librerías hizo que eso no fuera posible, pero eso es otra historia. Por gente como Olaf y Jorge y es un placer dibujar.

Los dibujos aquí mostrados son las dos colaboraciones que he hecho para Que suerte! Los números Marinero y Fantasma. En el video adjunto se puede ver mi etílica y fálica descripción de las paginas. El día de la emisión los astros se alinearon para que toda mi familia estuviese a las 00:30 viendo la 2 y llegarán a discernir un segundo a su sobrino, hijo, primo, en un reportaje sobre dibujos y cipotes.










